mercoledì 26 agosto 2015

Turquía - Castillo de Algodón (Pamukkale)

La palabra turca Pamukkale significa “castillo de algodón” y nombra a uno de los sitios de la antigua Turquía que en simbiosis con las ruinas de la antigua Hierápolis, reúne la doble condición de Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad, designado así por la Unesco en 1988.
Es difícil describir la magia de este paisaje de cascadas blancas petrificadas, bosques minerales y espejos de agua de intenso azul que se alzan sobre la plan...icie de Denizli. Las formaciones de piedra caliza y travertino se remontan a la antigüedad y son el resultado de muchos siglos durante los cuales las aguas termales sobresaturadas de carbonato de calcio han ido formando piscinas naturales.
Hace más de dos mil años este lugar fue un “spa” de privilegio de los reyes de Pérgamo, quienes hicieron construir en lo alto de la colina el balneario de Hierápolis, para pasar allí temporadas de descanso. Un terremoto ocurrido a principios de nuestra era destruyó la ciudad, que fue reconstruida con un diseño romano.
Pamukkale y Hierápolis siguieron recibiendo a través de los siglos cientos de miles de peregrinos que llegaban en busca de curas milagrosas a sus enfermedades. No todos conseguían curarse, de ahí que en las ruinas de Hierápolis hay tres necrópolis, cementerios con más de 1200 tumbas, túmulos y sarcófagos de muy diversas características, algunos en forma de casas, monumentales referencias a la civilización licia que se desarrolló en la región de la antigua Anatolia, pero también a los periodos helenístico, romano y cristiano.
La afluencia de turistas maleducados y de comerciantes hoteleros estuvo a punto de acabar con el encanto de Pamukkale y Hierápolis. Se construyeron hoteles en medio de las ruinas, y las cascadas naturales ya no podían soportar la cantidad de visitantes que venían a bañarse en sus aguas carbonatadas. Cuando la Unesco le puso el ojo al lugar, el gobierno se tomó en serio el sitio patrimonial, demolió los hoteles y prohibió el ingreso de bañistas a las antiguas cascadas de piedra caliza. Ahora las mira uno desde cierta distancia, aunque todavía es posible mojarse los pies en piscinas de más reciente formación.
 
 Ndr

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