venerdì 21 luglio 2017

Pese al impacto de la inflación, el Gobierno lidera la intención de voto

Un sondeo revela que la suba de precios es la principal preocupación social, pero la mayoría de los votantes de Macri avala la gestión y tres de cada cuatro volvería a elegirlo

La idea de un cambio positivo y la perspectiva de un mejor futuro son suficientes para que parte de la sociedad supere las dificultades que representa la inflación, a partir de la suba generalizada de los precios y el aumento de las tarifas. Al menos lo es para la mayoría de quienes optaron por elegir a Mauricio Macri como Presidente en el ballottage de 2015, un número que, ante un escenario de marcada polarización electoral con el peronismo, le permite a Cambiemos liderar la intención de
voto cuando restan solo 77 días para el turno de las primarias simultáneas y obligatorias. Así lo revela el estudio del Humor Social y Político realizado este mes por DAlessio Irol/Berensztein en exclusiva para El Cronista. La encuesta, elaborada sobre 1150 adultos distribuidos en todo el país, muestra que el andar de la economía se mantiene entre las principales preocupaciones del electorado, pero carece de impacto a la hora de analizar el respaldo político a la fuerza gobernante. Así, si bien la inflación surge como el tema más preocupante para el 74% de los consultados, seguidos por la inseguridad (69%) y el aumento de luz y gas (64%), un 52% de ellos considera que la economía estará mejor dentro de un año, mientras que un 46% cree que estará peor. De hecho, con el correr de los meses el porcentaje de los consultados que cree que la economía se deterioró en el último año, fue retrocediendo desde el 70% en julio de 2016 hasta el 57% actual. En el mismo lapso, el porcentaje de quienes aprecian una mejoría, trepó del 28% hasta el 41%. "Para el votante de Cambiemos, el Gobierno es bueno. Hay una resiliencia fuerte en sus propios votantes", remarca el consultor Eduardo DAlessio. Y es que si bien hoy un 46% cree que el jefe de Estado está cambiando de manera positiva al país, la cifra trepa hasta el 84% cuando se trata de los votantes del oficialismo. En cambio, un 76% de quienes eligieron al Frente para la Victoria considera que se ha producido un cambio negativo. Es por ello que el votante de Macri califica a la gestión con un 7 y tres de cada cuatro de ellos asegura que volvería a elegirlo. Mientras que los que optaron por Daniel Scioli le ponen un 2 al Gobierno, pero solo uno de cada tres repetiría el voto en favor del ex gobernador bonaerense. Al respecto, el analista Sergio Berensztein remarcó que "la Argentina entra al proceso electoral con una opinión pública que sigue significativamente polarizada, sobre todo en temas vinculados a la economía, las instituciones y la corrupción. Solo en materia de política exterior y en cuestiones de defensa/seguridad, existen consensos más amplios. Más aún, la cuestión del 2x1, que tanto debate generó luego del fallo de la Corte, constituye uno de los puntos de encuentro más importantes dentro de una cultura política caracterizada por la conflictividad". Esa polarización también encuentra una línea divisoria generacional cuando se trata de evaluar la gestión macrista. Mientras que la mitad de los mayores de 55 años considera estar más tranquilo que con el gobierno anterior, un 44% de los menores de 34 años se siente más intranquilo. Pero como en cada pregunta, el escenario es marcado por la simpatía con el oficialismo o el FPV. La desconfianza alcanza a 72% de los votantes de Scioli. La serenidad, al 73% de los de Macri. Es en el núcleo duro favorable y en la dispersión de un peronismo que aún divide aguas entre Cristina Kirchner, Florencio Randazzo y Sergio Massa; donde se apoya el oficialismo para encarar las PASO con una perspectiva positiva, a pesar de que la actividad no llegará con una recuperación vigorosa al 13 de agosto próximo y la inflación, que ya se proyecta de 1,8% para este mes, mostrará para entonces un acumulado anual cercano al 24%. Quizá allí haya que encontrar la razón por la que el Gobierno decidió postergar hasta el año próximo el incremento de tarifas del transporte, mientras el Banco Central hace uso de todos los instrumentos a su alcance para encarrilar la suba de precios hacia la meta de 17% prevista para todo el año. No obstante, la división política en la sociedad es tan marcada que, al menos por ahora, amortigua el posible impacto en las urnas de la marcha de la economía.


WALTER BROWN

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