mercoledì 11 ottobre 2017

"No quieren trabajar", la gran mentira argentina

Conocé la conmovedora historia de Ulises, un joven rescatado de las drogas

Si hay una frase que se escucha y mucho en Argentina es la que dice: "No quieren trabajar". Suele ocurrir con los sectores de clase media y alta cuando se refieren a parte de la baja. Para algunos puede resultar chocantes, pero para otros no, y esos otros son los que ponen la cara para ayudar a los que lo necesitan.  La historia que vamos a leer la relató Malena Famá, fundadora de Multipolar, una empresa social que busca generar recursos para causas de bien común involucrando estratégicamente la mayor cantidad de actores posibles: "Conocí a Ulises cuando trabajé como "intermediadora"  en un programa de re-inserción laboral para chicos en situación de extrema pobreza recuperándose del consumo de paco.
Al comenzar mis tareas, Ulises había "egresado" de su tratamiento logrando dejar de consumir, pero como muchas personas que han atravesado una situación de consumo, había "roto" en el proceso la mayoría de sus vínculos. Eso implicaba haber perdido su hogar emocional y físico,  que se encontrara durmiendo en un parque y que sólo comiera y se bañara en el hogar donde realizábamos el programa. Cuando nos juntamos para armar su CV,  y le pregunté qué experiencia laboral tenía, me contó que era buen albañil y pintor, así que empecé su búsqueda por ahí, y recuerdo tanto el caso porque fue el primer puesto que conseguí. Una obra en construcción en Vicente Lopez le dio chance, lo conocieron, y le dijeron: Comenzás mañana. Ulises venía mucho al hogar, no solamente porque dependía de él para comer, sino porque participaba de muchos talleres y tenía allí armado su nuevo grupo de contención. Se lo empezó a extrañar cuando empezó el trabajo, pero cada sábado venía a contarnos cómo le estaba yendo y cómo esa experiencia le estaba cambiando la vida. Algunas cuestiones significativas que nunca voy a olvidar fueron las que valoraba de su re-inserción laboral: Al comenzar a generar ingresos se acercó a su familia (su esposa y su hijita de un año) para acercarles dinero. Si bien en un comienzo no le creyeron "que había cambiado y dejado la mala" (vida/junta) tras las sucesivas visitas comenzó a recuperar el vínculo, y a los meses pudo volver a vivir con ellas.  Uno de los sábados se acercó emocionado a "agradecer" porque era la primera vez que había podido comprar los remedios cuando su niña se enfermó. Al ser monotributista tenía acceso a obra social para él y su familia, y eso le facilitó las cosas. Otra de las jornadas de visita nos invitó "un café" que se quería dar el gusto de pagar, para darnos la noticia de que le habían dado la llave de la obra donde comenzó a trabajar y nos dijo "Yo nunca me hubiera dado la llave a mi". Ahora cada día abría la obra temprano, y coordinaba a otros compañeros de trabajo nuevos. El que confíen en él le hizo confiar en si mismo. No había hablado con Ulises desde que terminó el programa. Me comuniqué con él porque estamos haciendo arreglos en una casa muy vieja a la que pronto nos mudaremos, y precisábamos apoyo para mi novio específicamente para pintar. Ver cómo pidió otra remuneración diferente a la ofrecida, cómo aprendió a promocionar su trabajo, a "vender" lo que tan bien sabe hacer y a registrar pruebas de lo que decía para asegurarse otras oportunidades me hizo confirmar lo que hace tiempo sospecho y afirmo: Invertir en intermediación laboral sirve.  Es real. Genera herramientas para que personas que la están pasando MUY mal puedan transformar su vida. Invertir en intermediación laboral es comprometerse realmente con la generación de oportunidades, la reducción de la inequidad y una transformación real de  una de las condiciones que generan la violencia, la inseguridad y otros problemas sociales complejos y preocupantes. Un programa de intermediación laboral trabaja, básicamente, con dos roles: Uno de acompañamiento de las personas que necesitan comenzar o volver a trabajar, y otro -mi rol en este caso- haciendo contacto con posibles empleadores para buscar los puestos adecuados en base a los perfiles. Tuve la suerte de tener una partener increíble, con un compromiso gigante con los chicos del programa. Realicé esta tarea contratada por una Fundación muy legítima, profesional y realmente preocupada por hacer un buen trabajo más allá de los números. Y funciona. Creanmé que funciona. Aprendí mucho. Y lo que más aprendí es que no es cómo dice el título, que escribí entre comillas citando la frase comúnmente oída: No es verdad que todas las personas en situación de pobreza "No quieren trabajar". Puede que algunas no quieran, por miles de motivos, con toda su capacidad de elegir, y esa es otra discusión. Pero puedo jurar que la gran mayoría si. Quieren pero no van a conseguir entrevistas porque asistan a nuestros talleres de curriculum o entrevista. Si no garantizamos la demanda de empleo, y no acompañamos los procesos sólo generamos más frustración. Quieren pero muchas veces no tienen un CV. Ni una computadora para hacerlo. Ni alguien que tenga una computadora. Ni el conocimiento sobre qué poner. Ni el dinero para imprimirlo. Ni el lugar dónde llevarlo si sortean todos los obstáculos anteriores. Quieren pero otras tantas veces no tienen número de contacto porque en un ataque de hambre, desesperación o necesidad vendieron el celular. Y ya no hay dónde llamarlos. Y si consiguen una changa y tienen que estar temprano no tienen cómo despertarse entonces la noche anterior por las dudas no duermen, y al otro día el rendimiento no es óptimo. Quieren pero están viviendo en la calle... y no hay dónde bañarse. Ni ropa limpia. Ni dinero para los pasajes en caso de que surja algo. Es extraordinariamente difícil volver a empezar. Doy fe de ello. La intermediación laboral como proyecto de trabajo conjunto entre partes, no soluciona todos estos temas. Pero ayuda mucho. Como decimos siempre, nosotros no le cambiamos la vida a nadie. Solamente buscamos generar herramientas para que quienes puedan y quieran tomarlas, puedan cambiar su propia vida.  Luego de haber pasado por tantos ámbitos diferentes, me quedó la manía de  intentar "unir mundos",  de intentar que converse gente que por lo general no conversa, de tender puentes  entre personas que se creen lejos y tienen mucho en común.  Y así fundé Multipolar".


PEDRO MORALES

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